Míster Balón

Copérnico lo dijo primero, Galileo lo propagó: "La tierra es redonda, igual que un balón de fútbol".

Buena la contratación de Adriano, el lateral-extremo sevillista. Con el brasileño, el Barcelona apuntala una de las líneas del equipo más necesitadas de apoyos y de jugadores de cierta solvencia, toda vez que en estos momentos dispone de Maxwell y Abidal. Además, Adriano (el mini Alves) puede jugar también en la banda derecha, por lo que el club blaugrana se asegura un jugador multifuncional que dará descanso a los titulares y disputará sus buenos minutos. A cambio, los sevillistas han ganado 9,5 millones de euros por la venta de un futbolista que ya había reclamado un cambio de aires.

El buen momento del Fútbol Club Barcelona ha servido para ocultar algunas de las deficiencias más importantes del club, como es la desafortunada elección de fichajes en los últimos años. El caso del semidesconocido Chygrynskiy, central procedente del Shakhtar Donestk, contrado por petición expresa de Pep Guardiola, es el último de los fichajes más que cuestionables realizados por los blaugranas. El central ucranio conocido en su casa a la hora de comer, fichado por 25 millones de euros a pesar de las reticencias de Txiki Beguiristáin, es considerado un "capricho del entrenador". Capricho caro y poco productivo hasta la fecha. Abucheado en el Camp Nou en los últimos partidos y con grandes problemas para rendir en la zaga barcelonista debido, entre otras cosas, a su lentitud para defender y sus problemas de colocación y marcaje. El asunto de Chygrynskiy vuelve a poner a colación los fichas absurdos realizados por el club en los últimos tiempos. Además de los 25 millones de euros desembolsados por el ucranio tenemos los casos de Henrique del Palmeiras, contrado por 8 millones de euros, y de Keirrison del Palmeiras, por nada menos que 14 millones. Ninguno de los dos ha jugado un solo minuto con la camiseta azulgrana. Son fichajes difíciles de entender. Y de explicar. Maxwell, otro brasileño, suplente del Inter de Milán, ha sido otra de las extrañas adquisiciones. Hay que tener en cuenta que el Barça actual se sostiene sobre unos pilares procedentes de la buena labor de cantera realizada con anterioridad a la llegada de Laporta. Los Valdés, Puyol, Xavi, Iniesta, Busquets, Messi y Bojan ya estaban en la cantera azulgrana con anterioridad. Lo dicho no tapa tampoco los aciertos en los fichajes de Alves, Keita y Touré, formalizados en los últimos años. Pero los más más de 50 millones de euros gastados innecesariamente en los últimos dos años debería llevar a la reflexión a más de uno.




Desde Zidane el Real Madrid no ha tenido un jugador de la calidad del holandés Arjen Robben. El primer rasgo que define la categoría de un fútbolista es cómo baja el cuero al suelo, el segundo es qué decide hacer con el balón una vez controlado y el tercero donde pone la pelota una vez cumplidos los dos aspectos anteriores. Robben saca matrícula en todos estos aspectos y a velocidad supersónica. Una rapidez de ejecución y de desborde en el uno contra uno sólo comparable a la que pueden imprimir jugadores como Cristiano Ronaldo, Messi, Alves, Ribery y hace varios años los brasileños Ronaldo y Ronaldinho. Entonces, ¿por qué la ola mediática y el propio club quieren venderle? ¿Por qué no le respetan como a uno de los mejores? Algunos ponen el "pero" en su facilidad para lesionarse. Es cierto, once pequeñas lesiones en dos años no son el mejor parte médico. Sin embargo, Robben ha jugado también bastantes partidos y ha demostrado unas condiciones inigualables. Mucho le debe el Real Madrid al holandés su espectacular remontada antes de la debacle ante el Barcelona en el Bernabéu.

Pocos, por no decir ningún jugador de la plantilla actual puede compararse con Robben. De manera que cuando algunos le tildan de "chupón" y de "individualista", lo que se traslada es la sensanción de que no se le ha terminado de comprender. Es cierto que es un jugador que "se va solo" porque desborda, pero es indudable el daño que hace a las defensas y también quizá el futbolista no ha estado lo suficientemente bien acompañado en estos dos últimos años como para plantearse muchas otras opciones de ataque más allá del disparo y del centro al borde de la línea de fondo. En definitiva, que si el Real Madrid está configurando un equipo de calidad no puede ni debe prescindir de un jugador deslumbrante como Robben.