Míster Balón

Copérnico lo dijo primero, Galileo lo propagó: "La tierra es redonda, igual que un balón de fútbol".


Los primeros partidos de la temporada pesan como una losa en el entorno rojillo. Los pamplonicas sólo han sumado 6 puntos de 21 posibles. Una ruina. Ya claman por la destitución de Camacho. No hay motivo para ello todavía. El Osasuna es un equipo confeccionado con medios muy precarios y lleva años dando unos resultados óptimos. Futbolistas acostumbrados a batallar en Primera División que no son fáciles de hundir en la desesperación de un mal comienzo. Lo que ocurre es que el fútbol tiene poca memoria y hay aficionados que no son capaces de poner los pies en el suelo de la realidad. Ocurre con Osasuna, uno de los clubes de Primera con el presupuesto más bajo y que, sin embargo, lleva años cosechando aceptables temporadas en la élite. Pasándolo regular o mal, pero saliendo adelante. Otros han pasado de temporadas de euforia a la depresión del descenso. No deberían desconfiar de jugadores como Ricardo, Calleja, Puñal, Soriano o Pandiani. Ni obviar el talento de Masoud, Vadócz, Camuñas, Nekounam, Juanfran o Monreal. Quizá falte otro punta, otro hombre-gol que garantice una decena de tantos, que pueda rentabilizar de mejor manera el esfuerzo de todos. El problema es que los hombres-gol se pagan con lingotes de oro y Osasuna sólo tiene para vivir al día. Y en eso de dar rentabilidad a tan pocos medios el club navarro es un virtuoso.

La llegada de Martín González a la dirección deportiva de Osasuna ya empieza a notarse. Las contrataciones de Soriano(Almeria) y de Asier Riesgo (Real Sociedad) son todo un acierto. Tanto Soriano, 31 años, como Riesgo llegan sin pagar un euro de traspaso y a buen seguro que disputarán un gran número de partidos la próxima temporada. Por lo tanto, estamos hablando de dos contrataciones de impacto inmediato en el equipo y a coste cero. A estos aciertos hay que sumar el de la contratación del uruguayo Pandiani. Un año más con el "Rifle" garantiza un mínimo de ocho goles por temporada, una cifra importante para un delantero suplente de un equipo de lucha por no bajar a Segunda.