Míster Balón

Copérnico lo dijo primero, Galileo lo propagó: "La tierra es redonda, igual que un balón de fútbol".

Al final, la manita. El canterano Jeffren marcó el quinto, como símbolo del potencial de la cantera azulgrana, de la Masía y del trabajo hecho en casa. El Barça de Guardiola pasó por encima del Real Madrid de Mourinho. Con un fútbol de otra galaxia, los azulgrana han dejado al equipo blanco como un equipo de tercera, como un equipo de novatos. El Barcelona ha sido un rodillo con una superioridad abismal de los Xavi (merece el Balón de Oro, sin lugar a dudas), Iniesta, Messi, Puyol, Villa, etc. Guardiola se ha limitado ha poner a su once fantástico, mientras que el entrenador portugués o ha planificado muy mal el partido o no ha sabido o sus jugadores no le han hecho ningún caso. A pocos entrenadores del Real Madrid le han hecho una manita igual. Mal Marcelo, muy mal Carvalho, Xavi Alonso, Ozil y Benzemá desaparecidos. Un desastre. El Madrid sólo podemos salvar quizá a Di María. Del Barcelona todos un diez, con esa sensación de ganar sin esfuerzo. Y el Real Madrid sale apaleado, magullado y muy mal herido del Camp Nou. Y sobre el cambio de Mourinho con el 2-0, Lass por Ozil, sin comentarios. Pobre planteamiento para un equipo que pretende poner en dificultades al equipo que hoy por hoy es el mejor de Europa.

Al final, el Barça, nada más y nada menos, es quien ha fichado a Ibrahim Afellay. El club catalán ha fichado bueno, bonito y barato... pero ¿para qué?. Para ampliar su fondo de armario. El nuevo jugador azulgrana puede jugar de interior o de extremo, pero nada que ver con Xavi Hernández ni con Thiago Alcántara (el crack del futuro y de hoy). Mucho me temo que Afellay llega destinado a potenciar las bandas derecha (la de Pedro y la de Messi) y la izquierda (la de Iniesta y la de Adriano), pero que su destino final será el banquillo. Vamos, que no es Navas ni Di María. No le veo mayor calidad que Jeffren ni más capacidad goleadora que Nolito, sin embargo puede que Guardiola haya considerado necesario incorporar a un efectivo más a su corta plantilla. Para ello, pagar tres, cuatro o cinco millones en el mercado de invierno es un precio muy asequible. La pregunta del millón es ¿por qué ningún club europeo quiso pagar hace cuatro meses los seis o siete millones que hubiera costado el holandés en verano?