Míster Balón

Copérnico lo dijo primero, Galileo lo propagó: "La tierra es redonda, igual que un balón de fútbol".

Campeón de Europa y del Mundo con los "Bleus", David Trezeguet cumplió ya los 33 años, juega en el modesto Hércules de Alicante tras toda una vida en la Juventus de Turín haciendo goles uno detrás de otro. Es de esos delanteros, como Ruud Van Nistelrooy, que han sabido madurar manteniendo a salvo sus condiciones goleadoras. Futbolistas que han hecho del remate de calidad su estilo de juego, por delante de la velocidad, la verticalidad, el desequilibrio y otros detalles que se van apagando con los años. Trezeguet ha compartido vestuario con Zidane, Vieira, Cannavaro, Buffon y Del Piero, entre tantos otros. Con todos ellos ha triunfado. Hoy juega junto a Rufete, Drenthe, Valdés y Abraham Paz, entre otros, pero su motivación es la misma y su calidad se mantiene intacta. Parecido a Fernando Morientes, aunque de mayor nivel futbolístico, su capacidad para definir ante el marco rival le convierte en un futbolista, aún hoy, de primer orden. Perfectamente podría jugar todavía en un grande de la Liga como delantero de refresco. Hoy por hoy es superior a Benzemá y a muchos delanteros de primer orden.Si hoy mi equipo (cualquiera) tuviera que disputar una final, estaría tranquilo de tener a Trezeguet en la delantera. La calidad sigue estando ahí.

El buen momento del Fútbol Club Barcelona ha servido para ocultar algunas de las deficiencias más importantes del club, como es la desafortunada elección de fichajes en los últimos años. El caso del semidesconocido Chygrynskiy, central procedente del Shakhtar Donestk, contrado por petición expresa de Pep Guardiola, es el último de los fichajes más que cuestionables realizados por los blaugranas. El central ucranio conocido en su casa a la hora de comer, fichado por 25 millones de euros a pesar de las reticencias de Txiki Beguiristáin, es considerado un "capricho del entrenador". Capricho caro y poco productivo hasta la fecha. Abucheado en el Camp Nou en los últimos partidos y con grandes problemas para rendir en la zaga barcelonista debido, entre otras cosas, a su lentitud para defender y sus problemas de colocación y marcaje. El asunto de Chygrynskiy vuelve a poner a colación los fichas absurdos realizados por el club en los últimos tiempos. Además de los 25 millones de euros desembolsados por el ucranio tenemos los casos de Henrique del Palmeiras, contrado por 8 millones de euros, y de Keirrison del Palmeiras, por nada menos que 14 millones. Ninguno de los dos ha jugado un solo minuto con la camiseta azulgrana. Son fichajes difíciles de entender. Y de explicar. Maxwell, otro brasileño, suplente del Inter de Milán, ha sido otra de las extrañas adquisiciones. Hay que tener en cuenta que el Barça actual se sostiene sobre unos pilares procedentes de la buena labor de cantera realizada con anterioridad a la llegada de Laporta. Los Valdés, Puyol, Xavi, Iniesta, Busquets, Messi y Bojan ya estaban en la cantera azulgrana con anterioridad. Lo dicho no tapa tampoco los aciertos en los fichajes de Alves, Keita y Touré, formalizados en los últimos años. Pero los más más de 50 millones de euros gastados innecesariamente en los últimos dos años debería llevar a la reflexión a más de uno.