Míster Balón

Copérnico lo dijo primero, Galileo lo propagó: "La tierra es redonda, igual que un balón de fútbol".

Le llaman Pepe (Képler Laveran Lima), se nacionalizó portugués porque Brasil no le tuvo en cuenta para ser internacional. Lo fichó Pedja Mijatovic por 30 millones de euros, nada más y nada menos. Muchos lo consideraron, lo siguen considerando y lo considerarán toda la vida un despilfarro. Lo peor de Pepe, además de su falta de concentración en momentos clave que provocan errores de bulto, lo peor es su insoportable falta de educación, su falta de categoría humana y sus arranques de matón cutre que le llevan a protagonizar comportamientos vergonzosos para todo aficionado al fútbol. No es jugador para vestir la camiseta del Real Madrid por muchas cualidades que tenga (rapidez, anticipación, técnica...). Hoy en día si el Madrid fuera al mercado encontraría al menos tres decenas de futbolistas de igual o más calidad futbolística. La humana se da por descontada. Es más, en su propia plantilla, cambiando de posición a Sergio Ramos, del lateral derecho al centro de la defensa, ya se supliría sobradamente su ausencia. Igual que con Raúl Albiol o con Garay. Ahora resulta que Pepe quiere ganar seis millones de euros porque los tres que le ofrece el club blanco por la renovación le parecen escasos. Mucho me parece que quiere darle el Real Madrid a un futbolista que insulta y humilla a los futbolistas contrarios de forma habitual. La solución sería traspasarle a final de temporada o en este mercado de invierno. Aunque es muy dudoso que ningún club quiera pagar más de la mitad de lo que el Madrid pagó por él en su momento. No es jugador digno del club de Concha Espina.

En estos tiempos de crisis económica, en los que se fichan a futbolistas a coste cero, o por el viejo método del trueque o por cantidades que rondan escasamente los 300.000 euros, en estos tiempos de penuria es cuando las direcciones deportivas de los clubes de fútbol cobran mayor valor. Equipos que llevan años con una secretaría técnica en entredicho lo tendrán más difícil ahora que sus menguados presupuestos no les permitirán lanzarse a por los principales jugadores del escaparate. Esta temporada no habrá dinero (salvo para el Madrid y el Barça, claro). Este año no habrá tiempo para reaccionar. De ese modo, la planificación adecuada de la temporada desde el verano tendrá una vital importancia este año. Por ese motivo, directores deportivos y secretarías técnicas que llevan años funcionando bien lo tendrán más fácil, conocen mejor el mercado y están acostumbrados a rebuscar entre la pleyade de futuras promesas. El Oporto ha vendido este verano al lateral zurdo Sissoko por 15 millones después de comprarlo en enero por 300.000 euros, también ha vendido a Lucho González por cerca de 20 millones y a Lisandro López. Los dragoes saben comprar y vender muy bien. Qué le pregunten al Real Madrid cuanto pagó por Pepe.
En España, hay otras secretarías técnicas que funcionan estupendamente. Es el caso de la liderada por Monchi en el Sevilla, que es muy posible que este año venda al ya amortizado Luis Fabiano y comprará a un punta semidesconocido al que revalorizar. Otras direcciones deportivas que funcionan bien en nuestro país con las del Deportivo de la Coruña, Mallorca, Getafe, Almería y Villarreal. En cambio, últimamente deja mucho que desea el trabajo de las secretarías técnicas del Atlético de Madrid, Betis, Espanyol, Zaragoza y Osasuna, entre otras. Este año el margen de error será mínimo. Todos necesitarán un Monchi.

Raúl Albiol es el mejor central del fútbol español junto al azulgrana Piqué. Es de suponer que la dirección deportiva del club merengue ha diseñado una defensa con el luso Pepe y Albiol como pareja de centrales, en el banco es de esperar que esperarán su oportunidad Garay y Metzelder. Para la banda derecha sigue Sergio Ramos, la incógnita está en la izquierda. Marcelo es más interior que lateral, aunque Pellegrini insistirá en utilizarle en esa posición, y Torres es un buen y cumplidor suplente pero no más. El racinguista Marcano era la mejor opción, por proyección, por calidad y por precio, pero acaba de fichar por el Villarreal. El club amarillo sabe fichar, tiene ojo y lo ha vuelto ha demostrar haciendose con este jugador cántabro.

De este modo, le mejor opción que queda es la de forzar el regreso de Arbeloa, un canterano de la antigua ciudad deportiva, madridista al cien por cien, líder en las categorías inferiores y con capacidad para adaptarse a jugar en todas las posiciones de la zaga. Es cierto que la banda izquierda es su posición menos cómoda, pero este año Arbeloa ha demostrado en el Liverpool su capacidad para cubrir esta posición con total eficacia. Además, dado que el jugador termina contrato el próximo año el fichaje no superaría los cinco millones de euros, y si tenemos en cuenta que Real Madrid percibió por el jugador 1,5 millones cuando lo traspasó al Depor y 2 millones cuando éste lo vendió al Liverpool, podriamos decir que recupera un jugador ya consagrado en la selección española y a precio regalado. Arbeloa debe volver a vestir la camiseta del Madrid, no hay mejor fichaje que el suyo.