Míster Balón

Copérnico lo dijo primero, Galileo lo propagó: "La tierra es redonda, igual que un balón de fútbol".


El Hércules, hundido en el fondo de la tabla, busca un revulsivo y ha echado a su técnico Esteban Vigo después de que el equipo alicantino ofreciera una penosa imagen en el Rico Pérez donde cayó derrotado por un contundente 0-4 por Osasuna. Los rojillos cambiaron de técnico (Mendilíbar por Camacho) hace escasas semanas y la operación les ha propulsado hacia fuera de los puestos de descenso. Ahora, el Hércules se ha decidido a imitar esa operación buscando un revulsivo con un cambio de entrenador. Mucho tendrá que atinar la secretaría técnica para encontrar a un entrenador que pueda tener un efecto inmediato sobre la plantilla. El equipo alicantino sólo ha sumado cuatro puntos en la segunda vuelta. Esteban Vigo fue el artífice del ascenso del Hércules a Primera División en la pasada temporada pero el fútbol no tiene memoria.


Los primeros partidos de la temporada pesan como una losa en el entorno rojillo. Los pamplonicas sólo han sumado 6 puntos de 21 posibles. Una ruina. Ya claman por la destitución de Camacho. No hay motivo para ello todavía. El Osasuna es un equipo confeccionado con medios muy precarios y lleva años dando unos resultados óptimos. Futbolistas acostumbrados a batallar en Primera División que no son fáciles de hundir en la desesperación de un mal comienzo. Lo que ocurre es que el fútbol tiene poca memoria y hay aficionados que no son capaces de poner los pies en el suelo de la realidad. Ocurre con Osasuna, uno de los clubes de Primera con el presupuesto más bajo y que, sin embargo, lleva años cosechando aceptables temporadas en la élite. Pasándolo regular o mal, pero saliendo adelante. Otros han pasado de temporadas de euforia a la depresión del descenso. No deberían desconfiar de jugadores como Ricardo, Calleja, Puñal, Soriano o Pandiani. Ni obviar el talento de Masoud, Vadócz, Camuñas, Nekounam, Juanfran o Monreal. Quizá falte otro punta, otro hombre-gol que garantice una decena de tantos, que pueda rentabilizar de mejor manera el esfuerzo de todos. El problema es que los hombres-gol se pagan con lingotes de oro y Osasuna sólo tiene para vivir al día. Y en eso de dar rentabilidad a tan pocos medios el club navarro es un virtuoso.

Hace unos días en una entrevista un experto en fútbol decía que no era el momento de subir a Pablo Sarabia a la primera plantilla del Real Madrid, porque el momento deportivo del equipo no era el mejor y tal y tal. Esta aseveración me llevó a constatar una vez más la resistencia que hay en este país a dar paso a los jóvenes con proyección. Los canteranos ya no tienen que tirar la puerta abajo, como decía Camacho, ahora parece que tienen que tirar la casa entera para poder jugar en el Real Madrid. Eso es lo que pasa mientras que vemos por el campo como vagan supuestos pseudofutbolistas extranjeros que no han demostrado nada como Drenthe. Creo recordar que la Quinta del Buitre subió del filial en el ocaso de la generación de los Juanito, Santillana y Camacho. Y que Raúl fue, con sólo 17 años, quien terminó de ocupar el puesto de Butragueño, lo mismo que Casillas hizo con el gran Bodo Illgner. El problema que ahora parece que hay es que el que se produjo en la primera etapa del tándem Florentino-Valdano, y es que son tan "megaestrellas" los futbolistas que se traen que luego es imposible sentarles. Ahí tenemos a Benzemá que a día de hoy no ha justificado su lugar fijo en el once inicial, y nada menos que en el puesto sagrado de delantero centro del Real Madrid.
Y tenemos el caso de Pablo Sarabia, que es de quien quería hablar. Pablo es todo talento, demostrado desde que ha ido pasando por todas las categorías inferiores del Real Madrid y de la Selección española. En el pasado Mundial Juvenil de Clubes fue elegido mejor jugador, el Arsenal le quiso e hizo una oferta por él pero el ha preferido esperar a su equipo del alma, el club blanco. Tiene 17 años que es una edad a la que los talentos del Barça ya acostumbran a debutar con el primer equipo, pero de momento no ha dado el salto. No anda sobrado el Real Madrid de talentos zurdos que jueguen con habilidad en la banda. Tuvo en esa posición, hace dos años, a otro canterano que ahora triunfa en el Valencia y que quiere media Europa: Juan Mata. Sarabia es otra cosa, es más fantasioso, tiene más cerebro, más destreza a balón parado, más magia... Tiene esa aureola que sólo acompaña a los grandes. Esperemos que el Real Madrid no lo desaproveche. La gente está esperando que salga alguien de la cantera con quien identificarse. Raúl no va a durar siempre.