Míster Balón

Copérnico lo dijo primero, Galileo lo propagó: "La tierra es redonda, igual que un balón de fútbol".


Decir que la baja de Khedira condicionará el choque Madrid-Barça de las semifinales de Champions puede sonar a ventajista si tenemos en cuenta la plaga de bajas que acucia al club azulgrana. Las ausencias de Abidal, Maxwell y Milito condicionan sobremanera la situación de los culés, a cuyas bajas deben añadir la de Bojan. Sin embargo, el partido del centrocampista alemán frente al FC Barcelona en la final de Copa destacó de forma mayúscula. Es cierto que por su pobre calidad técnica es un futbolista limitado en partidos que requieren una escasa intensidad física, sin embargo cuando el partido requiere de jugadores de una gran prestación atlética el alemán destaca muy por encima de todos. Su marcaje sobre Iniesta fue sobresaliente y sus subidas y bajadas constantes ayudaron a bombear el centro del campo madridista de una forma impresionante. Está claro que Khedira es un futbolista muy apropiado para encuentros que requieren de mucha intensidad y presión, ahí es donde despliega todas sus condiciones. Por este motivo, la baja del alemán en semifinales es una buena noticia para los azulgrana. El recambio natural Lass es un portento físico también, pero sus condiciones son otras, más dotado técnicamente tiene a la anarquía y a la distracción. Mientras, Khedira es un futbolista eficaz que se limita a hacer estupendamente bien lo que sabe hacer y que rehuye de experimentos y lucimientos innecesarios. Seguro que Mourinho aprecia sustancialmente esta baja.

¿El nuevo Julen Guerrero? El mediapunta santanderino ha irrumpido con gran fuerza en el mundo del fútbol. Pocas apariciones se producen de igual modo, y muy de tanto en tanto, en el concierto futbolístico español. Desde su debut en el estadio Santiago Bernabeu ante el Real Madrid la ola de elogios hacia el jugador del Racing de Santander no ha parado de crecer. Hay jugadores que al primer toque de balón, a la primera carrera ya se sabe que son muy buenos y Canales es uno de estos casos. Triunfará. Y lo hará a lo grande si no se equivoca. Tiene el joven de 18 años una tesitura complicada ahora. Finaliza contrato en junio y qué hacer. Seguir en el Racing luchando por no perder la categoría o marchar a cualquiera de los equipos que le pretenden: Real Madrid, Barcelona, Sevilla, Arsenal... y cada día la nómina será mayor. La cuestión es que con cinco partidos en Primera lo mejor seguramente será completar su periodo de formación en un club donde vaya a jugar.¿Le dejarían en el Madrid los Benzemá, Cristiano Ronaldo, Kaká, Higuaín y Raúl? Hablando de Raúl, él sí lo consiguió. Sentó en el banquillo a Butragueño y a Alfonso, y se ganó el respeto de forma inmediata. Verdaderamente, el Real Madrid precisa de un crack joven y español y el niño Canales lo es. ¿Y en el Barcelona donde la competencia es tan fiera que hasta Bojan lucha por ir de la grada al banquillo? De momento, al jugador del Racing lo que se le ve es el desparpajo de los cracks, la calidad técnica de los elegidos, la capacidad de definir de quien domina a la perfección el oficio y la seguridad de quien se sabe el mejor. Lo dicho, Canales es la gran aparición en la escena futbolística española de los últimos años. Que no se estropee.

El buen momento del Fútbol Club Barcelona ha servido para ocultar algunas de las deficiencias más importantes del club, como es la desafortunada elección de fichajes en los últimos años. El caso del semidesconocido Chygrynskiy, central procedente del Shakhtar Donestk, contrado por petición expresa de Pep Guardiola, es el último de los fichajes más que cuestionables realizados por los blaugranas. El central ucranio conocido en su casa a la hora de comer, fichado por 25 millones de euros a pesar de las reticencias de Txiki Beguiristáin, es considerado un "capricho del entrenador". Capricho caro y poco productivo hasta la fecha. Abucheado en el Camp Nou en los últimos partidos y con grandes problemas para rendir en la zaga barcelonista debido, entre otras cosas, a su lentitud para defender y sus problemas de colocación y marcaje. El asunto de Chygrynskiy vuelve a poner a colación los fichas absurdos realizados por el club en los últimos tiempos. Además de los 25 millones de euros desembolsados por el ucranio tenemos los casos de Henrique del Palmeiras, contrado por 8 millones de euros, y de Keirrison del Palmeiras, por nada menos que 14 millones. Ninguno de los dos ha jugado un solo minuto con la camiseta azulgrana. Son fichajes difíciles de entender. Y de explicar. Maxwell, otro brasileño, suplente del Inter de Milán, ha sido otra de las extrañas adquisiciones. Hay que tener en cuenta que el Barça actual se sostiene sobre unos pilares procedentes de la buena labor de cantera realizada con anterioridad a la llegada de Laporta. Los Valdés, Puyol, Xavi, Iniesta, Busquets, Messi y Bojan ya estaban en la cantera azulgrana con anterioridad. Lo dicho no tapa tampoco los aciertos en los fichajes de Alves, Keita y Touré, formalizados en los últimos años. Pero los más más de 50 millones de euros gastados innecesariamente en los últimos dos años debería llevar a la reflexión a más de uno.