Míster Balón

Copérnico lo dijo primero, Galileo lo propagó: "La tierra es redonda, igual que un balón de fútbol".



Empieza el nerviosismo en el Chelsea a cuenta de Fernando Torres. El delantero español lleva ya 648 minutos con la camiseta del club londinense y todavía no ha cantado un solo gol. Fueron 58 millones de euros los que pagó Roman Abramovich por el exfutbolista de los reds, un precio, tal y como está el mercado, sacado completamente de contexto. Hoy en día esa cantidad sólo sería merecedora de dos cracks: Messi y Cristiano Ronaldo. Nadie más se le acerca. Torres nunca fue un goleador puro, sí un delantero que marca goles con cierta regularidad y que ha hecho temporadas brillantes, como la primera con el Liverpool, pero nunca ha sido un Villa, un Raúl, un Van Nistelrooy, un Trezeguet, un Rooney ni un Inzaghi. Se trata de un punta más efectista que eficaz, tipo Claudio López, Cisse, Van Persie, o Podolski. Delanteros que golean y que son muy buenos cuando están en su punto, pero a quienes les cuesta un mundo meterla entre los tres palos cuando no están finos. Hay otros que hacen goles aun con veinte kilos de más, como el brasileño Ronaldo o incluso lesionados. Pero no es el caso. En Liverpool, con Luis Suárez y Carroll (comprado también a precio excesivo) deben están muy satisfechos con la operación de 2x1. Pero el problema no es Torres, sino de quien paga esas cantidades salvajes por un goleador que no lo es tanto.


Parece que la salida de Torres al Liverpool es ya un hecho. Tanto es así que el club inglés ha anunciado la contratación del tanque Andy Carroll. La última gran promesa del fútbol de las islas. El ex del Newcastle mide 194 centímetros, pero no es nada lento con el balón en los pies. Es un futbolista que destaca por su enorme capacidad de remate, tanto de cabeza como con las dos piernas, pero que también tiene una gran calidad goleadora jugando al contragolpe. Esta temporada lleva ya 11 con el recién ascendido Newcastle (el equipo de José Enrique y que acaba de pasaportar a Xisco al Deportivo). Lo único que sorprende son las cifras que se están manejando, si desde luego fueran ciertos los 40 millones de euros que el Liverpool ha pagado por esta operación desde luego deberíamos empezar a pensar que el mundo está loco y que la directiva de los "urracas" debe haber emborrachado a los millonarios norteamericanos, propietarios de los "reds" para poder cerrar el traspaso. Vender a Torres por 58 millones (una locura, bravo por el Liverpool), pero luego gastarte 40 en Carroll, un futbolista que acaba de llegar a la élite, resulta sorprendente. Más si tenemos en cuenta que el Madrid acaba de adquirir una opción de compra de 16 millones de euros por Adebayor. Y más si lo que teníamos entendido es que el Liverpool no tenía una libra y necesitaba realizar ventas urgentes. Carroll es bueno, pero demostrar que vale 40 millones se le va a hacer muy difícil. De cualquier forma, lo que si es cierto es que los "reds" con el delantero inglés y el uruguayo Luis Suárez ha comprado mucha más dinamita de la que tenía hasta ayer en su equipo.


Si finalmente el Liverpool consigue vender a Fernando Torres por 58 millones de euros mucho me temo que habrá hecho la operación del siglo. Sería para no pensárselo y para enviarlo a Londres con un lazo. Los 81 goles en 142 partidos con la camiseta de los reds son una buena carta de presentación para el delantero de Fuenlabrada pero pagar esa astronómica cantidad por un delantero que no es titular indiscutible con la selección nacional, que acumula un gran número de lesiones en los últimos dos años y que no es un Van Nistelrooy ni un Ronaldo parece una temeridad. Es cierto que su juego vigoroso y veloz se adapta muy bien al de la Premier, pero fuera de ese campeonato no se puede decir que Torres se destaque como uno de los mejores puntas del mundo. Si el Real Madrid acaba de fichar a Adebayor con una opción de compra de 16 millones a final de temporada, no se entiende la diferencia sideral de   dinero que el Chelsea está dispuesto a pagar por un delantero que ha demostrado ser inferior a Villa (traspasado por 40 millones). Y encima, el club de Anfield ya ha confirmado la contratación del goleador del Ajax, Luis Suárez, por 26 millones. No son tontos en Liverpool.

El FIFA Balón de Oro (Ballon d'Or) ya tiene sólo tres posibles ganadores: Andrés Iniesta, Xavi Hernández y Leo Messi. Los tres pertenecen a la cantera del Barça; es decir, que han sido fabricados bajo un mismo patrón de trabajo. Eso es algo que no ha logrado nunca ningún club. Fuera se han quedado futbolistas como Wesley Sneijder y Cristiano Ronaldo. Los tres mejores futbolistas del año pertenecen a un mismo club, el FC Barcelona. Si nos atenemos a la tradición del torneo lo más probable es que el premio se lo lleve alguno de los dos españoles. No hace falta recordar que el Balón de Oro de hace cuatro años fue el campeón del pasado Mundial: Fabio Cannavaro. Un defensa de gran calidad pero a años luz de los Zidane, Ronaldinho, Lampard, Ballack, etc. A Messi le corresponderá seguramente el tercer puesto. Está bien que un futbolista español consiga el Balón de Oro, después de tantos años del galardón de Luis Suárez. Quizá se merece más el premio Xavi, el ideólogo del Barça y la selección, que Iniesta, más completo y versatil. Lo que está claro es que su club y la selección no serían lo que son sin ellos. Cualquier decisión que se tome al respecto será justa y acertada.
A quien no se le ha quedado buena cara es a Sneijder. El argentino y capitán del Inter, Javier Zanetti, no ha tardado en calificar de absurda la decisión de descartar del premio a su compañero holandés. "Es absurdo, Wesley es un jugador fantástico y si ganamos el triplete (Serie A, Copa de Italia y Liga de Campeones) fue gracias a él". Pero es que el premio no puede ser para todos. Que se lo digan a Ronaldo.