Míster Balón

Copérnico lo dijo primero, Galileo lo propagó: "La tierra es redonda, igual que un balón de fútbol".

Los árabes que controlan el Manchester City acaban de cortarle la cabeza al bueno de Mark Hughes a pesar de la victoria 4-3 frente al Sunderland. No ha sido suficiente. El ex entrenador gales no ha cumplido las enormes expectativas creadas por los millonarios fichajes como Tévez, Adebayor, Santa Cruz, Gareth Barry y Robinho, entre otros. Independientemente de la valía o no de Hughes, un buen equipo no se hace sólo con un puñado de nombres. Hace falta tiempo. Los jeques acaban de dar las llaves del vestuario a Roberto Mancini, el ex del Inter, por lo que me temo que mucho tiki-taka no va a haber. Aquí una imagen de Mark Hughes cuando defendía la camiseta del Barça junto a Gary Lineker hace un puñado de años.

Las declaraciones del brasileño Robson de Souza "Robinho", donde afirma que está "muy contento en el Manchester City" evidencian lo que desde hace semanas es un serial por entregas, que está deseando largarse al Barça para intentar vender allí la cabra que vendió al club del Paseo de la Castellana: ser o mejor do mondo. Vete con ese cuento a otra parte parece que le ha dicho el galés Marc Hughes. El ex delantero azulgrana y entrenador el City está harto del brasileño, cuya irregularidad le hace bascular entre el campo de juego, el banquillo y las espantás a Brasil. A pesar de todo, parece que a Pep Guardiola le gusta y se ha encaprichado por él. Habrá pensado que una línea atacante con Messi, Ibrahimovic y Robinho sería la más virtuosa del mundo mundial. Aunque no se sí el técnico culé habrá previsto comprar un balón para cada uno de ellos. Es un buen delantero Robinho cuando está centrado. Un buen delantero, sin más. Bueno para cuatro millones de euros, pero muy malo para cuarenta. Yo no pagaría nunca esa cantidad por un suplente de un equipo de media fila de la Premier.